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jueves, 21 de enero de 2010

Los cocodrilos respiran como las aves


Los pulmones de los cocodrilos funcionan como los de las aves, en los que el aire fluye en un solo sentido en vez de entrar y salir como una ola, han hallado científicos de la Universidad de Utah, que han trabajado directamente con aligatores americanos. Hasta ahora se creía que este circuito sólo se daba en las aves y el hecho de que se haya verificado también en estos parientes de los cocodrilos sugiere que tiene un antiguo origen ancestral, en los arcosaurios del Triásico, antepasados comunes de los dinosaurios (extinguidos), los pájaros y los cocodrilos.

Este método de respiración pudo haber ayudado a los antepasados de los dinosaurios a dominar la Tierra después de la mayor extinción ocurrida en la faz de la Tierra, hace aproximadamente 251 millones de años. Hasta entonces, los sinápsidos, criaturas mamiferoides (parecidos a los mamíferos) eran los animales terrestres de mayor tamaño. En esta extinción desaparecieron el 70% de las especies de vertebrados terrestres y el 96% de la vida marina. El nuevo estudio se publica en Science.

A medida que el planeta se fue recuperando, los arcosaurios (del griego, reptiles dominantes) se convirtieron en los animales terrestres dominantes. Entonces se desarrollaron en dos ramas importantes: los cocodriloideos, que son los antepasados de los cocodrilos, y una rama que dio lugar a los pterosaurios, los dinosaurios y posiblemente los pájaros (técnicamente arcosaurios).

El nuevo estudio demuestra que este patrón de respiración se desarrolló probablemente antes de hace 246 millones de años, cuando los cocodriloideos se separaron de la otra rama. Esto significaría que la circulación del aire dentro de los pulmones de los cocodrilos se desarrolló en los arcosaurios antes de lo que se pensaba. Ello podría explicar por qué esos animales dominaron el periodo Triásico temprano, después de la gran extinción y cuando el ecosistema que se recuperaba era caliente y seco, con niveles de oxígeno quizá tan bajos como el 12%, en comparación con el 21% de oxígeno existente hoy en día.

"La verdadera importancia de este descubrimiento es que puede explicar el volumen de renovación de la fauna entre el Pérmico y el Triásico, cuando los sinápsidos perdieron su dominio y fueron suplantados por estos arcosaurios", dice Colleen G. Farmer , principal autora del estudio, de la Universidad de Utah. "Esta es la razón principal de que sea científicamente importante".

Incluso con mucho menos oxígeno en la atmósfera, muchos arcosaurios, como los pterosaurios, eran, al parecer, capaces de mantener un ejercicio vigoroso. "El diseño del pulmón pudo haber desempeñado un papel clave en esta capacidad, porque el pulmón es el primer paso en la cascada de oxígeno procedente de la atmósfera que pasa a los tejidos animales y que sirve para quemar combustible y producir energía".

En los pulmones de los seres humanos y de otros mamíferos la circulación de aire es como las mareas. Cuando inhalamos, el aire se mueve a través de las vías aéreas, progresivamente más pequeñas hasta los callejones sin salida llamados alvéolos, donde el oxígeno se incorpora a la sangre y el dióxido de carbono se traslada desde la sangre a los pulmones. Se sabe desde hace tiempo que la circulación de aire en pájaros es unidireccional y las unidades pulmonares de intercambio del gas no son alvéolos, sino tubos conocidos como parabronquios, a través de los cuales el aire fluye antes de salir del pulmón.

Farmer dirigió el estudio, financiado por la National Science Foundation, con Kent Sanders, un profesor asociado de radiología en la universidad de Utah. Se realizaron tres experimentos para demostrar la circulación de aire unidireccional en los pulmones de los cocodrilos. Mediante cirugía, insertó en los pulmones de seis cocodrilos anestesiados unos instrumentos para medir la velocidad y dirección del flujo del aire. En los pulmones extraídos de otros cuatro cocodrilos, inyectó y extrajo aire, supervisando el flujo y demostró que el aire iba en la misma dirección a través de varias gradas de bronquios y de nuevo a la tráquea. Por último, extrajo los pulmones de otro reptil muerto e hizo lo mismo con líquido con diminutas partículas fluorescentes. De nuevo demostraba el flujo unidireccional. La autora del estudio dice que el hecho de que los pulmones de cocodrilo todavía tuvieran flujo unidireccional, una vez extraídos, demuestra que la circulación del aire es causada por las válvulas aerodinámicas dentro de los pulmones, y no por otros factores como sacos de aire o el hígado, que actúan como un pistón que ayuda al animal a respirar.

El flujo de aire unidireccional en pájaros se ha atribuido sobre todo a la existencia de sacos de aire en los pulmones. Farmer discrepa, ya que los reptiles no tienen sacos de aire debido a las válvulas aerodinámicas de sus pulmones. La científica cree que los sacos de aire ayudan a los pájaros a redistribuir el peso para controlar mejor su vuelo. En su opinión, muchos científicos asumen simplemente que los sacos de aire son necesarios para la circulación de aire unidireccional y desdeñan las visiones contrarias. Ahora no podrán discutir sus datos, dice contundente: "Tengo tres líneas de evidencia. Si no las creen, necesitan conseguir un cocodrilo y hacer sus propias medidas".

miércoles, 20 de enero de 2010

La fauna llegó a Madagascar en balsas naturales


El modo en el que mamíferos como los lémures, los zorros o las mangostas rayadas llegaron a la isla de Madagascar siempre ha sido un misterio, dado que este pedazo de tierra se desprendió del continente africano hace más de 120 millones de años. Dos investigadores de las universidades de Purdue (en Indiana, EEUU) y de Hong Kong están convencidos de que lo hicieron a bordo de balsas naturales que les llevaron mar adentro.

Matthew Huber y Jason Ali han llegado a esta conclusión, que publican esta semana en 'Nature', mediante una simulación informática sobre cómo debieron ser las corrientes oceánicas en el Canal de Mozambique en el pasado, las mismas que les dirigieron hasta la gran isla en poco tiempo, dado que debieron ayunar durante el viaje.

La teoría de la fauna marinera no es nueva. Desde 1915 ha sido planteada por los científicos, aunque hay otros que piensan que los animales llegaron a Madagascar por un puente de tierra que la unía con el continente y que después desapareció.

El hecho de que primates, roedores y otras especies fueron a bordo de ramas de árboles o matas de vegetación, implica que hicieron el largo viaje en un estado de hibernación en el que gastaban poca energía, como los osos en invierno.

Pruebas físicas
Los investigadores se apoyan en un trabajo publicado en 1940, por el paleontólogo George Gaylord Simpson, que pensaba que la colonización se produjo en un largo periodo geológico. Una vez que los 'nómadas' llegaban al nuevo mundo, la cuarta isla más grande del planeta, sus descendientes evolucionaron de formas distintas, algunas muy extrañas. "Ahora hemos probado que el argumento de Simpson es creíble desde el punto de vista físico", señala Huber.

Madagascar se encuentra a unos 460 kilómetros de distancia de Mozambique, en la costa este africana. Su aislamiento y la gran variedad de su terreno (hoy prácticamente deforestado) lo ha convertido en un laboratorio vivo muy apreciado por los investigadores para estudiar el impacto de la geografía en los procesos evolutivos.

De hecho, tiene el mayor número de especies endémicas (únicas), después de Australia. Sólo de lémures hay más de 70 distintas y el 90% del resto de los mamíferos, anfibios y reptiles son únicos en sus 587.000 kilómetros cuadrados.

Se sabe que la población animal llegó mucho después de la separación, hace unos 65 millones de años, pero la teoría de las balsas siempre ha sido muy debatida porque las actuales corrientes y vientos predominantes en la zona llevan hacia el sudoeste, lejos de la isla.

También se sabe que allí no hay grandes animales, como jirafas o elefantes, sino especies pequeñas, como lémures, roedores o mangostas que aparecieron en ocasionales oleadas de inmigración más que en una llegada paulatina y mezclada.

Ali observó que la tectónica de placas hacía muy difícil que hubiera habido un puente de tierra, pero que las corrientes superficiales podían haber cambiado. Por ello contactó con Huber, un paleoclimatólogo de la Universidad de Purdue experto en corrientes oceánicas. Huber es capaz de saber cómo eran éstas cuando el planeta era mucho más caliente.

El profesor podía demostrar que hace entre 20 millones y 60 millones de años, cuando los científicos han determinado a los antepasados de animales actuales llegaron a Madagascar, las corrientes fluyeron hacia la isla. Su modelo demostró que, además, eran lo suficientemente fuertes como para que la fauna llegara antes de morir de sed y hambre. Si, además, iban entumecidos o hibernación, las posibilidades eran mayores.

Su ordenador incluso señaló las áreas de ciclones tropicales, capaces de arrastrar árboles al océano. "Todas las pruebas indican que el océano pudo llevar balsas con animales hasta Madagascar en el Eoceno", apuntan los autores.

Ali cree que el estudio también ayudará a entender el movimiento de especies animales en otras partes del planeta en un momento en el que las masas continentales iban a la deriva.